Se sienta en el sofá y suspira. Coge el ordenador y, prácticamente sin pensarlo, empieza a buscar. Ofertas y alquileres inundan la pantalla y su historial desde hace meses, y es que hace un tiempo ya que José Miguel está mirando otro piso donde mudarse, pero todavía no ha encontrado un hogar hecho a medida para él. Como ya es habitual, sus párpados van cerrándose poco a poco después de cenar y el sueño empieza a acariciarlo por dentro cuando de repente encuentra una opción que le despierta la mirada. Si, es eso. Por fin ha encontrado el piso que buscaba: sin amueblar, en el centro y luminoso. No se precipita y todavía no se dispone a aceptar el contrato, pero se guarda el enlace de la página para comentarlo mañana con Dámaris, su pareja.

El tiempo no espera y la ilusión de ambos se dispara. Aceptan el contrato sin saber cuando podrán mudarse, pero sus ganas de hacer de él su nido de vida les recuerda que esta vez sí, es la buena: lo han conseguido. Miran a su alrededor y empiezan a pensar todos los cambios que les vienen por delante, desde el traslado hasta la nueva rutina, y es evidente que no pueden evitar alguns dudas: ¿Conseguirán sentirse bien en el piso que tanto han deseado? ¿Olvidarán los recuerdos y las emociones vividas en su casa actual? Más preguntas se suman a la lista de reproducción y empiezan a sonar en su cabeza. Si entre tal incertidumbre hay una cosa que tienen clara es que amueblarán todo el piso de nuevo, y será así como disfrutarán recordando sus experiencias pasadas.

Llegan del trabajo, se sientan en el sofá y emprenden su búsqueda. Páginas y más páginas, habitaciones, dormitorios y montones de muebles. Todo les gusta, pero nada les convence hasta que encuentran YUPIH: “Todo a medida y personalizado, ajustado y adaptado a tu gusto”. Pero sin hacerse ilusiones, José Miguel y Dámaris no pueden evitar mirarse y dudar, otra vez más. Es verdad que han encontrado la página web ideal para amueblar todo su piso, pero ¿cómo saben que es un puesto fiable? La inversión es muy elevada y esto no es un juego de mesa. Sin embargo, el diseño de la página web les convence y deciden ponerse en contacto con el equipo de YUPIH. Poco que esperan que, a partir de ahora, sus vidas serán puras emociones.

Y empieza la diversión. Proyectos y más proyectos a medida. Llamadas, correos y mensajes. Más dudas surgen durante el camino, hasta que, por fin, ya se han decidido: es justo lo que necesitaban. Y sí, es eso: están viendo su nuevo piso con todos sus nuevos muebles a través de un render en 3D. Llenos de alegría, deciden seguir adelante y comprar todos los muebles. Los fabricantes de YUPIH encienden las máquinas y empiezan a trabajar. Pero un momento, espera. José Miguel y Dámaris todavía no pueden mudarse al piso. Los muebles empiezan a cobrar vida y el piso sigue lleno de polvo. Sin embargo, YUPIH confía en ellos y ellos confían en YUPIH. Todo sigue adelante y, pacientes, esperan a tenerlo todo listo.

Vuelven a sentarse al sofá y suspiran. Esta vez, de alegría y satisfacción. Ya ha pasado todo un año y, finalmente, José Miguel y Dámaris inauguran su nuevo hogar. Tienen el piso y dentro de poco llegarán los montadores de YUPIH para vestir de gala todas sus habitaciones. Empiezan por los dormitorios y siguen por la habitación de estudio, donde tienen un pequeño despacho. ¿Parece una historia increíble, verdad? Como de película. Pero el golpe de realidad aparece cuando menos lo desean. Un tornillo se ha quedado por el camino y, en consecuencia, uno de los muebles no encaja. Repito: de todos los muebles, un único tornillo decide no ser del tipo que corresponde. Uno solo. Leerlo por aquí puede parecer una anécdota, un error fruto de la casualidad, pero después de todo un año esperando para tenerlo todo listo… que algo tan pequeño lo ponga todo patas arriba es motivo de ponerse nervioso. Y mucho.

Pero como la mayoría de los cuentos, esta historia también tiene un final feliz. El montador consiguió un tornillo como el que necesitaban y en un abirr y cerrar de ojos ya estaba todo el piso listo. Limpio, amueblado y lleno de emoción. Ahora, Dámaris y José Miguel se sientan y suspiran en su nuevo sofá, y se acuerdan tan bien de YUPIH como nosotros lo hacemos de ellos.

• MORALEJA • Sed cautelosos y tened confianza. Navegar y comprar por internet conlleva abrir bien los ojos y pensar antes de actuar. Sobre todo, tener la mente despierta para ser críticos y ver, con certeza, si realmente un sitio es fiable para comprar o no lo es. En YUPIH insistimos en la diea de contactar con nosotros, puesto que es nuestra manera infalible de demostraros que si, existimos detrás de los móviles, las tablets y las pantallas de ordenador. José Miguel y Dámaris invirtieron parte de su dinero en nuestro mobiliario durante más de un año, y para nosotros ya son parte de la familia clientes contentos de YUPIH. Todavía no nos conocemos en persona, pero os sentimos muy cerca. Desde aquí y hasta Málaga, os mandamos un abrazo. Y como siempre, gracias por confiar en nosotros.

Estamos contentísimos, ha sido todo un acierto elegir a yupih para amueblar nuestro pequeño hogar. Todo ha sido inmejorable desde el trato recibido, el gran proyecto hecho a medida, el presupuesto, montaje y servicio postventa. Tan solo un pero, nos hemos quedado con ganas de conocer a Ferrán en persona, nos ha acompañado durante más de un año y ahora se echa de menos, un gran profesional, como el equipo de montadores con los que trabaja en Málaga. No podemos estar más contentos, todo como imaginabamos e incluso mejor. Ha merecido la pena arriesgar en Tarragona un 10 sobre 10. Enormemente agradecidos.

Dámaris y José Miguel, Málaga

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Ferran Grañana Damaret de LA SÉNIA, Cataluña, ES en Houzz
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